Sentencia de presidio perpetuo tras muerte de su hija de 3 años en Antofagasta
El Tribunal de Juicio Oral en lo Penal de Antofagasta ha condenado a Alejandra Santos Santos a presidio perpetuo calificado, así como a la inhabilitación absoluta perpetua para ejercer cualquier cargo público y derechos políticos durante toda su vida. Además, la condenada estará sujeta a la vigilancia de la autoridad por un período de 10 años, si corresponde. Esta decisión fue tomada el viernes 2 de mayo, en relación con el delito de parricidio consumado.
El fallo unánime (causa rol 703-2024) fue emitido por un tribunal compuesto por los magistrados Patricia Alvarado Padilla (presidenta), María Isabel Rojas Medar y Alejandro González (redactor). El tribunal determinó de manera contundente que “(…) a las 03:10 horas del 28 de marzo de 2024, se confirmó el fallecimiento de L.M.A.S., una niña de 3 años y 6 meses, en el Hospital Regional de Antofagasta. La menor había ingresado a urgencias a las 02:40 debido a un paro cardiorrespiratorio. A pesar de los esfuerzos de reanimación que se llevaron a cabo durante media hora, no se pudo salvar su vida. La muerte se debió a un traumatismo craneoencefálico causado por múltiples golpes que su madre, la acusada, le infligió en la cabeza en momentos no determinados del 27 de marzo de 2024, en su hogar en el campamento Unión del Norte”.
Además, el tribunal destacó que la niña presentaba un estado de desnutrición y otras lesiones graves que, aunque no fueron la causa directa de su fallecimiento, habían sido ocasionadas por la acusada en días previos. Estas incluían una extensa quemadura de tipo AB en su flanco izquierdo, presumiblemente provocada por agua caliente, así como una fractura en tibia y peroné en la pierna izquierda, resultado de un fuerte golpe con un objeto contundente. A pesar de la gravedad de estas lesiones, la acusada no llevó a la niña a recibir atención médica.
Durante la autopsia, se identificaron múltiples lesiones contusas y escoriaciones de diversas fechas en el cuerpo de la niña, todas causadas por la condenada, que afectaban su tronco, extremidades inferiores y particularmente la región cefálica. También se hallaron cicatrices de lesiones previas en el rostro y la espalda, así como alopecia por tracción en varias partes del cuero cabelludo. Estos hallazgos evidencian un patrón de maltrato físico sistemático y reiterado por parte de la madre.



